La iglesia nació clandestina, la iglesia terminará clandestina

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Nuestro máximo líder, Jesucristo; no tuvo una casa, parcela o un templo del cuál aferrarse a este mundo. No tuvo posesiones ni herencia terrenal para dejarle a sus discípulos o familia. El sabía muy bien el tremendo futuro que se avecinaba. Sus ultimas palabras a sus discípulos, para prepararlos en su misión, antes de ser encarcelado fueron así:

“Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que, a ustedes, me aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.  Recuerden lo que les dije: “Ningún siervo es más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis enseñanzas, también obedecerán las de ustedes” Juan 15:18-20

“Todo esto les he dicho para que no flaquee su fe. Los expulsarán de las sinagogas; y hasta viene el día en que cualquiera que los mate pensará que le está prestando un servicio a Dios. Actuarán de este modo porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Y les digo esto para que cuando llegue ese día se acuerden de que ya se lo había advertido. Sin embargo, no les dije esto al principio porque yo estaba con ustedes.” Juan 16:1-4

En las palabras de nuestro Señor a los discípulos, no existió indicios de templos, religiones, denominaciones, cleros o algún tipo de forma de gobernar algún pueblo o nación. No hubo ninguna enseñanza, de que la iglesia iba a tener un orden jerárquico o una estructura determinada. No hubo una señal de que alguna ciudad o localidad, iglesia o denominación iba a tener más importancia que otra.

Al contrario, estas fueron las palabras del creador de la iglesia;

“Ustedes saben que a los que gobiernan entre las naciones les gusta mostrar su poder. A sus principales dirigentes les gusta ejercer su autoridad sobre la gente. Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, el que quiera ser más importante entre ustedes debe hacerse su siervo. El que quiera ser el número uno entre ustedes debe ser el esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino a que le sirvieran, sino a servir a los demás y a dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:42-45)

Nuestro Dios no necesitaba un imperio, ni un ejercito ni ninguna forma de poder para iniciar una revolución en el mundo. Tomó a doce hombres sencillos, comunes y corrientes de su tiempo y les dejó lo mas importante que debe tener la iglesia; 

“Ahora vuelvo al que me envió, pero ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?” Al contrario, como les he dicho estas cosas, se han entristecido mucho. Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes. Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.

Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes. Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.

Dentro de poco ya no me verán; pero un poco después volverán a verme” (Juan 16:5-16)

La promesa mas revolucionaria de todos los tiempos de la historia; “Dios ya no habitaría más en templos hechos de mano de hombre, sino que vendría habitar en cada persona que conformara su cuerpo o comunidad” (iglesia).

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”

“Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno” hechos 4:31

De este hecho histórico nace la comunidad de fe que se propagaría por todo el mundo, con el objetivo de dar a conocer al hijo de Dios; el salvador de los pecadores y consumador de la redención del ser humano.

El Espíritu Santo tiene como mayor obra el transformar a cada miembro en un Cristo en miniatura, motivo el cual llevamos el nombre de cristianos. (hechos 11:26) Dios no solo quiere habitar en nosotros de forma pasiva, sino que quiere revelar a Cristo en nosotros; sus actitudes, su conducta, sus pensamientos, su amor, su justicia, la pasión por Dios y el prójimo. Es este hecho y motivo que nos lleva a recordar sus palabras : – “Ningún siervo es más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán” Juan 15:20

Es por este motivo que la iglesia debe ser clandestina en toda su esencia. Una clandestinidad que va paralela a la justicia de Dios. Que no se somete a los poderes, ni sede a las posesiones u riquezas de este mundo. Que no guarda estructuras rígidas ni jerarquías desgastantes para permanecer en este mundo. Ninguna herencia, mas grande que el Espíritu Santo debe ser el anhelo de todo cristiano, el cual será mas que suficiente para emprender cualquier misión.

Clandestina porque las religiones más grandes del mundo no pueden someter ni controlar tal poder, que es repartido por Dios determinado en base a su soberana decisión. Poder y gloria que no tiene mediador mas que Jesucristo mismo. Porque recuerde; ¡El Resucitó! Está vivo, y maneja su iglesia de la forma que menos sospechamos y creamos ver en la práctica.

porque ¡Si de verdad cristo resucitó y guía a su iglesia, entonces, no está en ese templo amigo! Ni siquiera en ese lugar turístico que solo algunos pueden llegar. Jesús está en aquella población, gueto o favela, junto a esos ancianos en la plaza. O afuera de un bar, en la plaza o en la industria mas cercana. Quizás ahora mismo hay una familia reunida orando por tu salvación en el tercer piso de unos bloques en los quillayes, mientras suenan balazos y sirenas.

La iglesia verdadera no tiene lugar específico, se mueve tanto en Asia de forma oculta, como también se mueve en las amazonas. Se mueve sin tener que pedirle permiso a ningún clérigo, apóstol, papa o pastor. Se mueve porque Dios la guía y la lleva donde el estime conveniente. No es una estructura, son personas llenas del Espíritu Santo.

Benditos todos mis hermanos que hoy en día se están organizando de manera clandestina por la causa de Cristo. Bendito todos quienes han dejado de someterse a lideres y religiones nefastas para levantar la bandera de Cristo en sus hogares. Benditos quienes llevan a Dios a lugares insospechados sin llevarse la gloria del hombre. Bendito quienes han dejado sus cómodos y privilegiados lugares en la estructura eclesiástica por trabajar en sus hogares, trabajos y poblaciones sin recibir nada a cambio.

No pierdan la Fe, no pierdan de vista a su maestro. Su promesa es esta:

“Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” mateo 28:20

continuará…

 

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